En este artículo te confesamos uno de los itinerarios más locos y auténticos que hemos vivido: nuestro viaje de 15 días en campervan por el norte de España. Comenzamos en Bilbao hasta Asturias, recorriendo costa e interior sin un itinerario rígido, pero con una idea clara: avanzar a otro ritmo, dormir en lugares mágicos y sentir cada rincón que el norte de España tiene.
A nivel personal, y después de recorrer muchos puntos de la península, creo que el norte tiene algo especial, un lugar que es capaz de transportarte a mundos fantásticos donde cualquier cosa parecieses posible. Si quieres vivir una aventura y sumergirte en bosques, playas y ciudades que parecen sacadas de los cuentos de Julio Verne, este es tu viaje.

Un secreto que quiero compartir con vosotros, es que nuestro último viaje al norte nos preparó una sorpresa muy especial: pudimos pasar una noche en Los Picos de Europa con nuestra camper. La noche del 24 de julio es la única de todo el año en la que está permitida la acampada libre en los Picos. Una jornada única para una inmersión en Picos de Europa y en su cultura del pastoreo.
Itinerario de quince días por el Norte de España
Día 1: Aeropuerto de Bilbao- Bilbao
Día 2: Zumaia-Cantabria
Día 1 — Llegada a Bilbao
Llegamos al aeropuerto de Bilbao sobre las 10:00 de la mañana. Ese día decidimos no recoger aún la camper y dormir en un hotel cercano al aeropuerto, dejando la recogida para la mañana siguiente en la central de OK Mobility.
Con el día por delante, aprovechamos para visitar Bilbao. Empezamos la jornada en el entorno del Museo Guggenheim, uno de los grandes iconos de la ciudad, tanto por su arquitectura como por su colección de arte contemporáneo. Más allá de la visita interior, el paseo por la ría y las esculturas exteriores ya justifican la parada.
Después nos dirigimos al Casco Viejo, el corazón histórico de Bilbao, donde recorrimos las conocidas Siete Calles y aprovechamos para ir de pintxos por la zona de la Plaza Nueva, uno de los puntos más animados y auténticos para comer.
Por la tarde subimos en el Funicular de Artxanda hasta el Parque de Artxanda, desde donde se obtiene una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad, y terminamos el día con un picnic antes de regresar al hotel.
Esa noche nos quedamos en el Hotel Aretxarte, ubicado en el centro tecnológico de Bilbao. La razón por la que nos alejamos aquí se debe a la cercanía con la oficina de Ok Mobility y el aeropuerto. Además, el hotel tiene un excelente servicio de transporte público con lo que el primer día pudimos ir y volver de la ciudad de forma sencilla y rápida.
Día 2 — Zumaia y llegada a Cantabria
Recogimos la camper sobre las 8:00 en la oficina central de OK Mobility, muy cerca del hotel donde habíamos pasado la noche.
Con todo listo, pusimos rumbo hacia la Playa de Itzurun en Zumaia. Pasamos allí la mañana disfrutando del paisaje y del entorno del flysch, uno de los tramos de costa más característicos del País Vasco. Hay rutas muy cortitas que fusionan los escarpados y prominentes acantilados con bosques frondosos, toda una fantasía. Además, para los fanáticos de Juego de Tronos, el paisaje fue uno de los escenarios de la serie.

Al mediodía paramos a comer en el restaurante Casa Karlos, conocido por su chuletón al carbón, que merece la parada.
Después continuamos la ruta hacia Cantabria, hasta Isla, donde pasamos la noche en un parking gratuito junto al Camping La Arena. El lugar es especialmente agradable, en primera línea de playa, y para quienes prefieran más comodidad, el camping contiguo ofrece todos los servicios.
Día 3 y 4 — Acantilados de Isla y atardecer en Santoña
Llegamos a Isla sobre las 19:00 y aparcamos en un parking para caravanas en primera línea de playa, junto al Camping La Arena.
La playa, pequeña pero muy auténtica, fue el escenario perfecto para cerrar el día. Cenamos en el restaurante del propio camping, con vistas al mar y una carta de platos típicos a precios razonables.
A la mañana siguiente madrugamos para hacer la ruta de los acantilados, que conecta la Playa del Ris con la Playa de La Arena.
Podéis encontrar la ruta completa en este link de Wikiloc. Se trata de una ruta circular de unos 10 km, de dificultad fácil, que discurre junto al mar entre acantilados y vegetación. Durante el recorrido es posible hacer una parada en un chiringuito auténtico situado en la propia Playa de La Arena.
Regresamos a la base sobre las 15:00 y, desde allí, pusimos rumbo a Santoña para degustar sus famosas anchoas. La jornada terminó en el Faro del Caballo, donde disfrutamos de un atardecer espectacular con vistas abiertas al Cantábrico.
Finalmente, paramos en Noja, un pueblo cerquita del parking para cenar en el restaurante La Yaya, muy recomendable. Al principio pensamos hacer noche en Noja, sin embargo, los parkings de caravanas en agosto – en el norte- se llenan fácilmente y es complicado buscar sitios sin restricciones, por eso, y aprovechando la cercanía, volvimos a Isla, dónde podías acampar, teníamos baños y agua potable cerca.
Día 5: Llegada a San Vicente de la Barquera
Tras pasar dos noches en la zona de Isla / Noja, pusimos rumbo hacia San Vicente de la Barquera, a aproximadamente una hora de distancia. Decidimos dejar la zona de la Costa Quebrada, Somo y Santander para el regreso, ya que queríamos reservar ese tramo para surfear más adelante.
Al llegar a San Vicente, dedicamos la mañana a recorrer el pueblo:
Paseamos por su casco histórico, subimos hasta el Castillo del Rey y visitamos la Iglesia de Santa María de los Ángeles, dos de los puntos más representativos. También cruzamos el histórico Puente de la Maza, desde donde se obtienen buenas vistas del estuario y de los Picos de Europa al fondo.
No podía faltar el marisco en este idílico lugar, nosotros optamos por comer en Las Redes, donde probamos una de las clásicas mariscadas.
En cualquier caso, toda la avenida principal está llena de marisquerías muy recomendables.
Por la tarde decidimos irnos del pueblo por lo que nos dirigimos al Parque de Oyambre, a pocos minutos, para caminar por las playas abiertas y disfrutar del paisaje. Esa noche dormimos en el Área de Autocaravanas de La Maza, un lugar tranquilo junto al mar y con vistas abiertas al entorno natural.
Día 6: Asturias: de Palombina a la Playa de Poo
Salimos temprano de San Vicente de la Barquera rumbo a Asturias, dejando atrás la costa cántabra para adentrarnos en un paisaje que, desde el primer momento, parecía más salvaje y húmedo.
La primera parada fue la Playa de Palombina, donde el entorno ya marcaba un cambio notable: acantilados, vegetación densa y una sensación de naturaleza más presente.
Desde aquí iniciamos una ruta costera de unos 6 km que enlaza varias playas de la zona hasta llegar a la Playa de Poo. Se trata de un recorrido sencillo que discurre por caminos junto al mar, praderas abiertas y pequeños senderos que atraviesan zonas de vegetación. La ruta permite ir enlazando distintos tramos de costa, con vistas continuas al Cantábrico y, en días despejados, a los Picos de Europa, visibles desde la propia línea de playa.
El contraste entre el mar y la montaña convierte este tramo en uno de los más especiales del viaje.
Al regresar, paramos a comer en el Chiringuito Palombina, donde disfrutamos de sidra acompañada de platos de pulpo, pescado y marisco.
Por la tarde pusimos rumbo al Camping Sella, donde dormimos para poder madrugar al día siguiente.
Día 7- Descenso del Sella y Picos de Europa
Tras pasar la noche en el Camping Sella, comenzamos temprano el descenso del Sella, una de las actividades más conocidas de la zona.
El precio fue bastante asequible, unos 25 € por persona, incluyendo el material necesario. El recorrido, de unos 14 km aproximadamente, transcurre entre Arriondas y Ribadesella, siguiendo el curso del río Sella. La experiencia combina tramos tranquilos con pequeñas zonas más dinámicas, lo que permite disfrutar del entorno sin necesidad de experiencia previa.
A lo largo del descenso se suceden paisajes muy variados: tramos de bosque, zonas abiertas con vistas a las montañas y orillas donde es posible detenerse para descansar o darse un baño. La actividad nos ocupó prácticamente toda la mañana y parte de la tarde.
Noche en los Picos de Europa
Tras finalizar, pusimos rumbo hacia los Picos de Europa, donde nos esperaba una de las experiencias más especiales del viaje: pasar la noche en plena montaña.
Ese día coincidía con las Fiestas del Pastor de Covadonga, una celebración que permite el acceso nocturno a los Lagos y la posibilidad de pernoctar allí.
Llegamos sobre las 19:30 a la entrada del parque y aprovechamos el tiempo para visitar el Santuario de Covadonga y pasear por el entorno.
El acceso a los Lagos se abría a partir de las 21:00, momento en el que iniciamos la subida. Dormimos junto al Lago Enol, en un entorno completamente natural. La experiencia fue única: vacas entre la niebla, el paisaje de alta montaña y un ambiente festivo con carpas y música que se prolongó durante la noche.
Eso sí, conviene ir preparado: allí arriba no hay servicios ni tiendas, por lo que es recomendable llevar todo lo necesario. Para quienes prefieran un ambiente más tranquilo, siempre existe la opción de pernoctar en el entorno del Lago Ercina, algo más alejado del núcleo festivo.
Dormir allí, bajo un cielo completamente estrellado, fue una de las experiencias más especiales del viaje.
Día 8- Senderos en los Picos y llegada a Cabrales
Al despertar en los Lagos, dedicamos la mañana a pasear por los senderos del entorno.
Además del paisaje, tuvimos la oportunidad de asistir a un curioso concurso de ovejas y demostraciones de pastoreo que formaban parte de las celebraciones del día anterior.
A media mañana iniciamos el descenso y paramos a comer en la Sidrería La Raíz. Se trata de una sidrería tradicional con un ambiente muy auténtico y un diseño peculiar: mesas de madera, decoración rústica y una cocina contundente donde la sidra se sirve como manda la tradición. A mí me transportó a una escena de la Tierra Media…
Tras la comida, pusimos rumbo hacia la zona de Cabrales, donde pasamos la noche en el Camping Naranjo de Bulnes. Es un camping pequeño, tranquilo y muy bien situado. El restaurante del propio camping resultó ser uno de los mejores descubrimientos gastronómicos del viaje. Ese mismo día aprovechamos para pasear por el pueblo y darnos un baño en el río que discurre junto al camping.
Día 9 y 10- Cabrales-Ruta del Cares- Bulnes
Cabrales: queso, pueblos y río
Decidimos quedarnos dos días en la zona de Cabrales, un destino menos masificado que esconde auténticas joyas.
La jornada comenzó en el Museo del Queso Cabrales, donde por unos 5 € pudimos conocer la historia del queso, su proceso de elaboración y su vínculo con el territorio.
La visita incluye degustación de sidra y distintas variedades de queso, lo que permite entender mejor por qué Cabrales es una Denominación de Origen Protegida. Después recorrimos algunos de los pequeños pueblos que forman parte de esta denominación, descubriendo un paisaje donde tradición y naturaleza conviven sin artificios.
Por la tarde nos dedicamos a caminar junto al río, recorriendo senderos que discurren entre vegetación y agua, una experiencia tranquila pero muy especial.
Ruta del Cares
Madrugamos para iniciar la Ruta del Cares, una de las caminatas más emblemáticas de Asturias.
Desayunamos en el punto de partida y comenzamos el recorrido hacia León.
La ruta atraviesa desfiladeros estrechos, pasarelas talladas en la roca y tramos donde el río se encajona formando rápidos y pequeñas cascadas.
El paisaje resulta casi irreal: paredes verticales, vegetación que surge entre la piedra y cabras que se cruzan con los senderistas en el camino.
Tras unos 12 km de caminata se llega al final del recorrido, donde una comida sencilla —un bocadillo y una cerveza— se convierte en recompensa. Eso sí, aún queda el regreso, otros 12 km, por lo que conviene salir temprano.
Si aún quedan fuerzas, desde allí es posible acercarse a Bulnes, un pequeño pueblo de montaña aislado del tráfico rodado. Bulnes solo es accesible a pie o mediante funicular, el único medio que lo conecta con el exterior.
Día 11- Costa Quebrada, Santander y llegada a Somo
Tras los días en Cabrales, iniciamos el regreso hacia la costa.
Nuestro destino fue la Costa Quebrada, donde pasamos la mañana recorriendo algunas de sus playas y disfrutando de un paisaje muy distinto al del interior: formaciones rocosas, acantilados y arena abierta al Cantábrico.
Por la tarde nos acercamos a Santander, donde paseamos por el puerto y aprovechamos para probar una de las famosas tortillas rellenas en la taperia El Diluvio.
Al final del día pusimos rumbo a Somo, donde pasamos la noche, pues al día siguiente nos esperaba una jornada de surf que pudimos realizar por unos 15€ por persona.
Día 12- Surf en Somo y llegada a Liérganes
Comenzamos el día temprano en Somo con una sesión de surf que terminó alrededor de las 11:00.
Desde allí nos dirigimos a Liérganes, un pequeño pueblo situado a los pies de los Valles Pasiegos y, bajo nuestro punto de vista, una de las visitas más interesantes de Cantabria. Paseamos por sus calles y comimos en uno de sus bares tradicionales.
Por la tarde pusimos rumbo al Camping La Lunada, un entorno familiar situado entre montañas y junto al río. El restaurante del camping merece mención especial por su novillo.
Por la tarde nos dedicamos a recorrer las carreteras que atraviesan los Valles Pasiegos. La ruta nos llevó hasta Vega de Pas, donde paramos a comer un cordero al horno que nos dejo sin palabras. l paisaje, formado por praderas y cumbres suaves, invita a detenerse en pequeños pueblos y senderos.
Día 14-


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